La actualidad económica de nuestro país y del mundo desencadena una ola de comentarios, críticas, imágenes en noticias, periódicos además de una gran preocupación por la vida cotidiana del ciudadano, con gran incertidumbre sobre la evolución de la crisis económica a nivel general y sobre su propio trabajo en cuestiones más particulares.
Ante esto, son numerosos/as, los actos y reuniones de ministros, jefes de estado, secretarios de la ONU que intentan cada uno en representación de su grupo o país conseguir el mayor trozo del pastel posible, dado que en estos tiempos, es pequeño.
Por un lado tenemos la ONU, que intenta que la ayuda no decaiga, que los estados sigan colaborando en el subdesarrollo, pero parece ser que es misión imposible puesto que cada país necesita ese dinero ahora para sus gastos internos.
Tenemos los países, cada uno intentándose sumar y adquirir notoriedad en esta hipotética redefinición del capitalismo, que desgraciadamente no será así, y el ejemplo más claro lo tenemos en países como China o Brasil, que pretenden gozar de mayor poder en la toma de decisiones porque son países denominados “emergentes”, con gran influencia en la economía por sus recursos naturales, industrias y competitividad sobre todo salarial, o mejor dicho, por su explotación del trabajador.
La Unión Europea, sobre todo el movimiento liberal ha pretendido en estos meses atrás dotar de mayor competitividad a los países de la misma y, ante la falta ya de ideas que tienen una mayoría de diputados de la misma, abogaron por hacerlo mediante la ampliación de la jornada laboral a 65h semanales, algo insólito y desde luego muy protestable, una directiva que si llega a salir adelante hubiera sido el mayor paso atrás que podíamos haber dado después de tantos años de lucha, como no, quienes lo propusieron son señores/as que están sentados en un sillón y que de la espalda van bien.
EE.UU. sigue siendo el líder (al menos en apariencia), y por lo tanto, le toca a él promover medidas que acaben con esta crisis cuanto antes, algo irrisorio si tenemos en cuenta que son los principales culpables y su orgullo hará que no reconozcan ni la culpabilidad que tienen en todo ello, ni dejen a otros países iniciar programas para reactivar la economía.
Cuando digo que son los principales culpables, queda claro que no son los únicos, porque el resto de países han hecho la vista gorda ante los abusos y enriquecimiento que estaba teniendo un gran sector de empresarios y directivos del país norteamericano, claro, sectores o países de la UE, Arabia Saudí, China, etc. También estaban siendo beneficiados.
Mientras tanto en España, se aplican una semana tras otra, o al menos eso nos dicen, medidas tras medidas. No sé si las mismas serán las más afortunadas o no, el tiempo lo dirá, pero desde luego, nuestros diputados nacionales y autonómicos debieran arrimar más el hombro, tener más imaginación, más capacidad de sacrificio e implicarse, en lugar de limitarse a aparecer en los medios de comunicación y criticar sin ser nada constructivos ni proponer soluciones a sus rivales políticos.
Por último, decir que cuando salen en Tv, periódicos o radio algún secretario general de un sindicato, un presidente de una patronal de empresarios, portavoces del congreso, diputados, presidentes/as de asociaciones, etc. ¿ Podrían ser más concretos y explícitos cuando hablan de que la economía necesita I+D+I, o cambio estructural, o inversión, etc.?. Porque señores/as que están por ahí arriba, el ciudadano, el pueblo, está cansado de que todos digan lo mismo pero que no avancemos, que no digan las cosas claras con tanta transparencia que dicen tener, que se crean que somos torpes y no nos damos cuenta que no tienen ni idea de qué hacer.
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