Cualquier persona que lea la prensa, vea la TV, oiga la radio o converse con otras personas, puede tener constancia de que el tiempo que vivimos actualmente está algo convulso.
Los medios de comunicación no solo exageran las noticias, si no que las manipulan, los datos no son contrastados 100%, se fían en numerosos casos de lo que digan otras agentes sociales para dar determinadas noticias, sin pensar en las consecuencias que ello conlleva. Se lanzan a “informar” sobre hechos o datos que previamente no han sido argumentados sobre una base sólida como es la investigación.
Estos actos conllevan la desinformación del ciudadano/a, los cuales no fundamentan sus opiniones tampoco, si no que se limitan a decir lo que otros han dicho, generando una cadena de tergiversación informativa que da lugar al revuelo y ajetreo del pueblo.
Es por ello, que este Gobierno actual, no sólo se encuentra con que la información sobre sus actos no llega fehacientemente a la sociedad, si no que unimos a ello la ocultación de intenciones, provocando por supuesto una alarma situacional difícil de contener, menos mal, que la gente es individualista, sí, cada uno a lo suyo, si no otro gallo cantaría.
Asistimos a un circo político, en el que prima el “yo haría” o “yo haré” y se olvidan del “yo hago”, que quizá sea lo que realmente importa y por lo que cada día peleamos, un futuro mejor, luchándolo en el presente.
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